Historia

Desde hace algunos milenios ya existía el servicio de alimentos y bebidas pero en  forma rudimentaria; los pobladores y específicamente los mercaderes o comerciantes se desplazaban de pueblo en pueblo, de ahí que para satisfacer sus necesidades de comer y dormir hayan surgido personas que se dedicaran a brindarles estos servicios.

En 1525 en la nueva España surgen los “mesones” lugares donde se ofrecía hospedaje, bebidas y alimentos a los viajeros y que a través de los años adquirieron diferentes nombres dependiendo del tipo de servicio que proporcionaban: albergue, bodegón, cantina, fonda, figón, parador, posada, hostal y hostería.

El 4 de agosto de 1860, nace la Hostería de Santo Domingo, en lo que fuera parte del Convento de Santo Domingo de Guzmán, en la actual calle Belisario Domínguez No. 72 (antes Calle de la Cerca de Santo Domingo El Grande No. 6); con 152 años, la Hostería de Santo Domingo ha sido testigo de los acontecimientos y cambios que se han desarrollado en el Centro Histórico de esta ciudad desde aquellos ayeres.

Contando con una estructura firme y una construcción que conserva intacto el estilo del siglo XVI, la Hostería de Santo Domingo alberga entre sus anchos muros el testimonio de todo lo acontecido desde sus inicios, comenzando con las actividades religiosas de los frailes cuando el edificio funcionaba como convento,  hasta ahora, las expresiones de satisfacción de las miles de personalidades que han probado los más exquisitos platillos de la tradicional Comida Mexicana.


plano Convento de Santo Domingo

Cuenta la historia, que los frailes que habitaban el Convento de Santo Domingo, edificio que ahora alberga a la Hostería y que es considerado como monumento colonial y patrimonio del Centro Histórico de la Ciudad de México, debían un año de cera (cuentas por concepto de velas y veladoras) y no tenían dinero para saldar la cuenta al proveedor; ante esta circunstancia, el procurador del convento solicito autorización a la mitra para la venta de la finca, operación que fue concedida por la cantidad de $800.00 según consta en las escrituras originales.

Este predio era solo una parte de la superficie total del convento, ya que la propiedad completa limitaba al sur con la calle de la Cerca de Santo Domingo, al oriente con la calle de los Sepulcros (hoy Brasil), al poniente la calle Pila Seca (hoy República de Chile) y al norte con la calle de Las Trancas de Santo Domingo (hoy República de Perú).

El nombre de las calles tenían su origen en su ubicación con respecto a la finca, por ello la calle del sur se nombró “Calle de la Cerca de Santo Domingo”, pues la puerta del convento daba al sur, la calle oriente se denominó “Calle de Sepulcros”, pues ahí se ubicaba el atrio de la iglesia y era utilizado como panteón, la calle poniente se denominó “calle de la Pila Seca”, ya que en ella existía una pila donde la gente se abastecía de agua para sus casas y esta se secó, la calle norte se denominó “ calle de las trancas de Santo Domingo”, ya que en ella se encontraba la parte trasera de la Iglesia de Santo Domingo.

La Hostería de Santo Domingo abre sus puertas en el año de 1860, teniendo 152 años a la fecha de servir la auténtica comida tradicional mexicana los 365 días del año y es el restaurante más antiguo de la Ciudad de México.

 

La Hostería de Santo Domingo, ha hecho de su comida un estandarte de las delicias nacionales conservando ese sazón casero que solo tenían las abuelas y bisabuelas que las preparaban. Hoy en día es difícil encontrar un restaurante que sea dirigido por personas  que se preocupen por rescatar los originales platillos mexicanos para ofrecer y compartir con la gente, tal y como lo hacen sus propietarios, la Familia Orozco.

En cada rincón del restaurante se respira un ambiente natural, alegre, lleno de tradición mexicana y lleva físicamente el deleite de las distintas personalidades en la vida nacional expresada con sus firmas y felicitaciones en sus paredes.

Entre las personalidades que han visitado, por nombrar algunas se encuentran: Miguel Lerdo de Tejada, Artemio del Valle Arizpe, Carlos Chávez, Mario Talavera, Alfonso Esparza Oteo, Ignacio Esperón, Salvador Novo, Agustín Lara, Pedro Vargas, Javier Rojo Gómez, Pedro Armendáriz, Dr. Atl., María Félix, Lorenzo garza, Alberto Balderas, Adolfo López Mateos, José Ángel Ferrusquilla, José Mojica, Mario Moreno “Cantinflas”, Jacobo y Abraham Zabludovzky, Guillermo Ortega Ruiz, Lolita Ayala, Guillermo Ochoa, Lourdes Guerrero, Alex Lora, Lucha Villa, Lola Beltrán, Angélica María, Ignacio López Tarso, Irma Dorantes, Luis Echeverría, Hugo Sánchez, Alí Chumacero, Carlos Monsivaes, Rius, Miguel de la Madrid, Jorge Campos, Miguel Mejía Barón, Oscar Espinoza Villareal, Cuauhtémoc Cárdenas, Jorge Legorreta, Ernesto Zedillo, Francisco Stanley, Javier Alatorre, Patricia Chapoy, Rebeca de Alba, Cesar Costa, Francis, Carmen Salinas, Irma Serrano, José José, Emilio Azcárraga Milmo, Amador Narcia, etc., una lista interminable de personalidades de ayer, hoy y siempre.

 

El ambiente tipo de la Hostería está impreso también en los detalles decorativos y en la música, el lugar consta de dos plantas, está pintada en tonos azules rey, rosa mexicano y blanco; desde la entrada se pueden apreciar las “Papirotas” (papel picado de vistosos colores), que adornan los salones dependiendo la época del año y sus festividades.

La Hostería cuenta con un mural al fondo del restaurante convenientemente alumbrado, nos muestra la Plaza de Santo Domingo contemplada  de sur a norte, en los primeros años  de la vida independiente de México, ahí podemos observar los edificios que rodean la plaza y dentro de ella una diligencia que llega a la ciudad, una carreta arrastrada por cuatro caballos, un evangelista sentado en una mesa donde escribe alguna misiva para un ranchero, el evangelista tiene a la mano una gran sombrilla para extenderla en caso de lluvia o fuerte sol, un puesto de loza y otro con comestibles, un policía que conduce a un ebrio ensombrerado, clérigos que pasan con diferentes hábitos, niños jugando, gente tomando agua de la fuente, gente de frac, guardias de la aduana (hoy edificio de la SEP) y el antiguo Palacio de la Inquisición, (hoy antigua Escuela de Medicina), cabe señalar que el mural fue pintado especialmente ara la Hostería por el maestro Antonio Albanés en 1956 y posteriormente fue reproducido en los billetes de $1,000.00 que circulaban en la década de los 80’s.

También cuenta con un vitral adquirido recientemente (1994), hecho por la gran casa de vidrieros de Felipe Derflingher, que reproduce la portada del menú de la Hostería diseñado por el pintor José Gómez Rosas, llamado cariñosamente “El Hotentote”, también creador del  baile de las máscaras de la Real Academia de San Carlos.

El menú es del estilo barroco, está lleno de simbolismos, el escudo dominico y la representación de ellos, los productos d la tierra, los enseres de la cocina y las damas, la marchanta del mercado, el ama de casa y la galana mesera flanqueada por dos ángeles meseros con su uniforme y peinado antiguo, que la contemplan desde su nube, el perro sosteniendo una antorcha simbolizando a Santo Domingo de Guzmán, y todo presidido por el mismo Gómez Rosas, sol-diablo de negros bigotes iluminando su creación.

Como en todo edificio colonial que se aprecie de serlo, la Hostería tiene a su fantasma, un monje encapuchado que se deja ver solo bien entrada la noche y tiene la característica de permanecer estático y regularmente aparece siempre en el mismo lugar con algunas excepciones en que vaga por el edificio como recordando aquella época donde solía convivir con sus hermanos monjes, se presume que este fantasma cuida un tesoro, hay que recordar que en la época de la colonia se acostumbraba a guardar riquezas dentro de las casas bajo el suelo o en paredes falsas, la realidad es que nuestro monje fantasma cual si fuera guardián cuida y protege lo que aún es su hogar.

La Hostería de Santo Domingo, prepara aproximadamente 70 platillos cada semana, esto es un promedio de 10 sugerencias diarias además del menú fijo que le ofrece todos los días , en cuanto a postres, la Hostería cuenta con 30 diferentes variedades con el mismo toque de las recetas de antaño.

Algunos platillos típicos de la Hostería son:

Enfrijolada Santo Domingo: Deliciosa crema hecha a base de frijol molido en metate, acompañada de tortilla dorada, queso fresco y chile Chipotle.

Pechuga Ranchera en Nata: Exquisita pechuga de pollo preparada con nata de leche y chile pasilla acompañada con arroz mexicano.

Pollo Manchamantel: Platillo que surge de la combinación de diferentes tipos de chiles y especies con frutas como el plátano macho y el durazno, su nombre proviene de la afirmación, “aquel que no manche el mantel al comer es porque realmente no comió”. Este platillo se prepara únicamente el 10 de mayo y es originario del estado de Puebla.

Chile en Nogada:  Es la especialidad de la casa, riquísimo chile poblano relleno con carne molida de res y cerdo combinadas con almendras, pasas y aceitunas, capeado y bañado con una salsa de nuez de castilla. Todos estos ingredientes son de temporada, de mediados de julio hasta mediados de septiembre de cada año, pero en la Hostería se puede disfrutar todos los días del año con el mismo sabor de temporada.

Estos  platillos se complementan con los postres de la abuela como la calabaza en tacha, la crema atzimba, los cabellitos de ángel y desde luego las ricas galletas de nata y los huesitos de manteca.

En su atmósfera barroca, con papeles picados en el techo, portones de madera y cristal, paredes coloridas, pinturas que evocan recuerdos del México de siempre, salta la nostalgia bohemia, con música de violín y piano acordes que acompañan el degustar de la comida tradicional mexicana; toda la Hostería de Santo Domingo tiene sabor a historia, desde su edificio, platillos, cuadros, el vitral, la clientela, su mural y por supuesto su fantasma.